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En el último año los dispositivos GPS portátiles se han vendido más que nunca en España. El aparato puede sacar a más de un conductor de un apuro (el de preguntar, por ejemplo) y es una gran herramienta para profesionales del taxi y repartidores de mercancías. Pero un GPS es un mapa interactivo, que en principio no protege al conductor de los inconvenientes, como obras o atascos. A no ser, claro está, que además tenga un servicio de información.
¿Cómo funciona?
Para localizar su posición, un receptor de GPS recibe la señal de una red de 24 satélites que están en una órbita baja, a 20.000 kilómetros de altura; los satélites de televisión están aún más altos, a 36.000 km.
Calculando lo que tarda en llegarle la señal de sólo tres satélites, el receptor es capaz de situarse en la superficie de la tierra. Esa es toda la comunicación que recibe. Entonces, ¿cómo es capaz el GPS de detectar la información de los restaurantes, cines o gasolineras más próximas? En realidad, la situación de estos sitios se guarda en la memoria del receptor, junto con los mapas de carreteras y planos de las calles. Así puede avisar al usuario si se encuentra cerca de uno de ellos.
Los mapas y listas de POI (puntos de interés) se actualizan de vez en cuando a través de un CDROM o el sitio web del fabricante. Pero este sistema no sirve para avisar de un atasco. Hace falta una conexión.
GPS con conexión a Internet
Muchos de los modelos de GPS actuales pueden comunicarse con Internet para recibir información actualizada sobre el tráfico o incidencias en la ruta. La comunicación se realiza en general a través del teléfono móvil. El receptor GPS se conecta con un servidor para recibir datos en tiempo real. Así puede avisar de una calle cortada o un atasco en hora punta, y buscar una ruta alternativa.
La comunicación entre el GPS y el teléfono móvil suele ser sin cables, mediante tecnología Bluetooth. A su vez, la conexión del teléfono con Internet se realiza a través de las tecnologías GPRS o UMTS, por lo que hay que tener en cuenta las zonas de cobertura de estos servicios de datos. Aunque el volumen de datos es pequeño, el precio de la transmisión también es un factor que hay que vigilar.
Si se utiliza un teléfono móvil como navegador GPS (con un receptor externo), será el propio teléfono el que realice la conexión.
Muchos fabricantes de programas de cartografía para GPS disponen de servicios de información de tráfico. Con algunos de ellos, como TomTom, es necesario suscribirse y pagar una cuota anual de 29,95 € (sólo para España). En el caso de Route 66 el servicio está incluido en el precio de compra del programa de navegación.
Información para GPS desde la radio
Existen algunos receptores GPS que reciben información del tráfico y otras incidencias a través de la radio FM. Este sistema se emplea para navegación marítima, pero también está disponible para automóviles. Se llama RTCM (Radio Technical Commission for Maritime Services) o DGPS (Differential GPS) y en España lo ofrece el IGN en colaboración con Radio Nacional de España, a través de sus emisoras.
El sistema transmite los datos a través de RDS, la misma tecnología que permite a los aparatos más modernos mostrar el nombre de la emisora. El sistema también se emplea para ofrecer correcciones de la posición y obtener así una mayor precisión.
La información suministrada es gratuita, pero hay ciertos inconvenientes. Para empezar, no todos los receptores de GPS están preparados para recibir señales RTCM de la radio, ni todos los aparatos de autoradio disponen de esta salida. Un receptor específico puede salir caro (alrededor de 800 euros). Por otra parte, la cobertura no es completa. Sólo está disponible allí donde se pueda recibir la radio con RDS.
Muchos de estos servicios son muy recientes. Es de esperar que en los próximos años se amplíen aún más las capacidades de los dispositivos GPS para la comodidad y seguridad de los conductores.
GPS para el coche
Tener un sistema de navegación en el coche es cada día más barato. Muchos automóviles de gama alta lo tienen integrado, y para los que no, hay donde elegir, desde las agendas electrónicas con GPS hasta las antenas GPS para el teléfono móvil.
Los sistemas de posicionamiento tienen su origen en la tecnología militar para guiar los misiles a su objetivo, aunque hoy más bien guíen a los 'domingueros' a su restaurante. Por supuesto, las aplicaciones no se quedan ahí. Sin GPS, hoy no serían lo mismo el tráfico aéreo, la navegación marítima, la cartografía, la topografía y muchos deportes de aventura. En un futuro próximo el sistema GPS podrá guiar a los coches sin necesidad de intervención del conductor.
El coche es el hábitat natural del receptor GPS, y para los millones de conductores con poco sentido de la orientación, esa voz tan educada que dice "en 100 metros gire a la derecha" es un regalo del cielo. A la hora de decidirse por un sistema GPS, hay varias opciones que tener en cuenta.
Sistemas GPS integrados
Los incorporan los modelos de automóviles de gama alta, y por lo general están integrados en el salpicadero, junto con los mandos del ordenador de abordo y los del equipo de música. En los más avanzados hay una pantalla multifunción que igual muestra la ruta que se está siguiendo, que el menú para seleccionar las canciones del reproductor de CD.
- A favor: el sistema funciona nada más arrancar el coche. Es más difícil de robar, ya que los componentes y los mandos están repartidos por el coche.
- En contra: si el coche no lo incorpora de fábrica, la instalación es bastante cara, en torno a los 2.000 euros. El GPS sólo se puede utilizar en ese coche.
GPS y DVD, todo en uno
A la hora de instalar un sistema GPS en el salpicadero, está la tentación de utilizar esa gran pantalla para fines lúdicos. En el mercado se pueden encontrar equipos combinados que además del sistema de posicionamiento GPS sirven como reproductor de CD, radio, reproductor de DVD con sonido envolvente, e incluso receptor de televisión. Eso sí, el conductor sólo puede atender al GPS, el resto puede costarle una multa.
- A favor: convierten el automóvil en un salón con todas las comodidades. Puede ser útil para los viajes largos con niños.
- En contra: son sistemas caros, en torno a 3.000 euros.
Autoradios con GPS
Cuando no hay espacio para una pantalla en el salpicadero, se puede instalar un combinado de radio CD con GPS, que ocupa el mismo espacio que un equipo de autoradio normal.
- A favor: ocupan poco espacio y permiten tener los sistemas de sonido y navegación en una sola pieza. Suelen estar protegidos por pequeñas carátulas o teclas extraíbles, como los equipos de sonido. En contra: el precio es alto, alrededor de 1.000 euros. La pantalla es reducida, y en muchos casos sólo deja sitio para indicar la dirección, sin visualización de mapas.
Receptores GPS portátiles
Los sistemas anteriores son de poca utilidad si se vuela a otra ciudad y se alquila allí un coche, o si se decide pasear a pie. Para estos casos es mejor hacerse con un receptor GPS portátil. Son dispositivos dedicados, es decir, sólo sirven como receptor GPS, y vienen acompañados de un soporte para colocarlo convenientemente en el salpicadero o pegado al parabrisas con una ventosa mientras se conduce. Fuera del coche, se pueden llevar en el bolsillo.
- A favor: son ligeros y asequibles (a partir de 500 euros). Se pueden cambiar de un automóvil a otro y llevárselos de paseo.
- En contra: son fáciles de robar, y no se pueden dejar en el coche. Funcionan con baterías recargables y necesitan conectarse al encendedor en los viajes largos.
PDA con GPS
Los modelos más recientes de PDA o agenda electrónica son auténticos ordenadores de bolsillo, capaces de comunicarse con un PC o conectarse a Internet. Algunos de ellos incluso disponen de un receptor GPS incorporado, con lo que basta con colocarlos en un soporte dentro del coche para que guíen al conductor.
- A favor: además de funcionar como GPS, sirven como agenda, reproductor MP3, editor de documentos, lector de libros electrónicos o consola de videojuegos. El precio es moderado, alrededor de los 500 euros.
- En contra: la pantalla es pequeña, y a veces puede ser complicado manejar los controles. El receptor GPS consume rápidamente la batería, con lo que hay que conectarlo al encendedor.
PDA con receptor GPS exterior
Incluso los modelos más sencillos de PDA pueden convertirse en un navegador GPS si se le añade una antena receptora. En sus versiones más económicas el receptor se conecta mediante un cable, mientras que otras se comunican con la agenda sin cables por medio de Bluetooth. Por lo general se adquiere el conjunto de PDA, receptor GPS y programa de navegación, o si ya se dispone de PDA, sólo el receptor y el programa.
- A favor: a quienes ya tienen PDA, les permite sacarle mayor partido. El precio es muy asequible, desde 350 euros.
- En contra: antes de arrancar el coche, hay que perder unos minutos en conectar los cables, arrancar el programa en la agenda y establecer la comunicación con el receptor. Los receptores necesitan su propio transformador para recargar las baterías.
Teléfono inteligente con receptor GPS exterior
Los modelos más avanzados de teléfonos inteligentes pueden conectarse con un receptor GPS exterior por medio de Bluetooth. De este modo el teléfono se convierte en un sistema de navegación que se puede llevar siempre encima.
- A favor: todo está en el teléfono móvil, con lo que no es necesario acarrear más dispositivos. Es muy ligero.
- En contra: los teléfonos móviles capaces de funcionar con receptores GPS son modelos de gama alta, con un precio elevado. La pantalla es pequeña, y es incómodo introducir direcciones de calles con las teclas numéricas.
GPS deportivo
Los barcos lo usan, los aviones se guían por él y ahora los coches también. ¿Por qué no puede utilizar GPS un patinador o un corredor de fondo? Los dispositivos de localización GPS para el deporte están de moda, aunque su función principal no consiste en determinar al deportista su posición exacta sino hasta dónde ha llegado en su desplazamiento.
Corredores y ciclistas utilizan desde hace años los pulsímetros digitales. Estos relojes de pulsera se acompañan de un sensor que registra los latidos del corazón. Si se introduce la edad, el peso, la altura y otros datos se detecta si el ritmo es demasiado fuerte, o demasiado tranquilo, y se pueden calcular las calorías consumidas. A su vez los podómetros disponen de un pequeño péndulo capaz de contar los pasos que se dan. Conociendo la longitud media de la zancada, se calcula la distancia recorrida.
Posición, velocidad y pulsaciones
Estos aparatos se quedan atrás en comparación con la nueva generación de asistentes para el deporte con GPS. En ellos la posición del deportista se conoce con bastante exactitud y es fácil saber la distancia recorrida, el tiempo empleado, la velocidad alcanzada o el número de vueltas que se ha dado a un circuito; todo en tiempo real. Los sistemas de GPS civiles tienen un error máximo de 15 metros, aceptable para la mayoría de las aplicaciones deportivas.
Hay GPS especializados para carrera, esquí alpino, esquí de fondo, patinaje, e incluso para esquí acuático, windsurf o vela. Estos últimos modelos están impermeabilizados y flotan. También proporcionan la dirección en grados, mucho más útil en el mar que en tierra. Otros modelos más avanzados, y también más caros, incorporan un pulsímetro, con lo que además de la posición se puede controlar la respuesta del cuerpo al esfuerzo.
Más baratos que los navegadores
En general un GPS deportivo es bastante más barato que un sistema de navegación portátil para el coche, ya que no incluye mapas ni callejeros ni tampoco una pantalla en color o un sistema de búsqueda de direcciones. Se trata únicamente de saber cuánto se mueve el deportista y en qué dirección.
Eso sí, los dispositivos son inteligentes y detectan, por ejemplo, cuándo el deportista se ha parado para descansar, con lo que se detiene el cronómetro. Cuando se está esquiando, son capaces de distinguir el trayecto del remonte, y descontarlo del descenso.
Se pueden encontrar modelos de GPS de pulsera, que miden distancias y tiempos, por poco más de 100 euros. Los modelos que además miden pulsaciones rondan los 300 euros, y vienen acompañados de un sensor inalámbrico con una banda que se coloca en el pecho.
Entrenador personal
Algunos modelos se conectan al ordenador mediante un cable para introducir programas de entrenamiento. Gracias a una aplicación específica, se pueden crear rutinas, registrar el rendimiento de días pasados, comprobar los avances y ajustar el entrenamiento.
Además, con determinados programas se puede analizar el recorrido, que ha quedado almacenado, descargarlo al ordenador y situarlo sobre un mapa. Ese mismo recorrido se puede grabar para repetirlo al día siguiente.
Las ventajas de los sistemas GPS portátiles no se quedan en la mejora del entrenamiento. En determinadas situaciones pueden ayudar a un montañero o un navegante perdido a encontrar el camino de vuelta, o a un ciclista de fin de semana a no excederse con el esfuerzo, avisándole antes de la temida pájara. Autor: http://www.consumer.es |